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Katia Cerwin – Capacitando hoy a los trabajadores del mañana

Katia Cerwin es cofundadora del Programa Valentina, una empresa de talento humano con un gran impacto social que tiene como propósito acelerar la inserción laboral de jóvenes guatemaltecos en oportunidades de trabajos formales en la era digital. La idea de crear el Programa Valentina nació en 2014 cuando Katia estaba a punto de casarse. En vez de los típicos regalos de bodas, ella y su esposo pidieron una donación para la empresa que crearían en el futuro.

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Katia Cerwin es cofundadora del Programa Valentina, una empresa de talento humano con un gran impacto social que tiene como propósito acelerar la inserción laboral de jóvenes guatemaltecos en oportunidades de trabajos formales en la era digital. La idea de crear el Programa Valentina nació en 2014 cuando Katia estaba a punto de casarse. En vez de los típicos regalos de bodas, ella y su esposo pidieron una donación para la empresa que crearían en el futuro.

El Programa Valentina nació de la idea de que a Katia le encantaba programar. Siempre creyó que “la tecnología es un vehículo que lleva rápidamente al progreso”. Entonces, en el 2015 creó el primer programa piloto de programación en Patzún, Chimaltenango. Esto se hizo en cooperación con Jessica Hammer (actual CEO del Programa Valentina) y la Fundación Sergio Paiz Andrade (FUNSEPA). Durante este primer programa piloto los jóvenes aprendieron a programar websites y aplicaciones, aprendieron a diseñar y manejar redes sociales. El programa tuvo tanto éxito que llamó la atención del Banco Interamericano de Desarrollo. Además de darles herramientas, buscaban colocar a los jóvenes como trabajadores. 

Katia compartió que monitorear y evaluar constantemente fue clave, pues así se percataron de que las empresas no estaban buscando contratar a programadores junior, sino a jóvenes con conocimientos de herramientas básicas tecnológicas (ej. Herramientas de Microsoft Office). Por lo tanto, modificaron radicalmente el pénsum de las capacitaciones. Para que el Programa Valentina fuera sostenible y no dependiera de donaciones, empezaron a diseñar un modelo de cero riesgos. Así, el Programa Valentina capacitaba a los jóvenes bajo la promesa de ayudarlos a conseguir un trabajo formal. En lugar de pagar por las capacitaciones, al conseguir un trabajo formal los jóvenes les pagarían un monto dividido entre tres a seis cuotas. “Se le cobra al joven por el valor que trae un trabajo formal y no por una capacitación”. Y, a las empresas que contrataban también se les cobraba, pero era más barato que las empresas tradicionales de reclutamiento y con garantías. Esto debido a que daban las capacitaciones con base en la excelencia laboral y no simplemente para llenar el perfil de un puesto. 

Parte del ADN del Programa Valentina es hacer que los jóvenes sean expertos en explorar. En otras palabras, que sean autodidactas y aprendan a solucionar problemas con el apoyo de la tecnología; según Katia: “resolver buscando”. Además, también los capacitaban en Soft skills con el fin de mejorar las relaciones personales laborales.

Como respuesta a la crisis del Covi-19 nace el “Programa Valentina 3.0”, llamado Elévate: una plataforma digital que busca crear conexiones y cuya función es que las empresas ofrezcan sus plazas y la gente sus perfiles. Es importante mencionar que, además de esto, Elévate tiene diversidad de cursos disponibles sin costo.

Katia terminó el episodio comentando sobre la importancia de tener buenos socios. Escoger a un socio es como escoger a una pareja; debe haber mucha confianza, debe aportar y ayudar al crecimiento. Esto es clave para poder llevar una empresa. Programa Valentina ha logrado un equipo ideal con directivas mujeres y madres: “Mamás y echando punta”.

Libro:

  • Bringing Up Bébé: One American Mother Discovers the Wisdom of French Parenting (Pamela Druckerman)
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